ABÁRZUZA y MONASTERIO IRANZU-NAVARRA

ABARZUZA

La fundación de Abárzuza se remonta al siglo XI, sin embargo en 1198 la localidad pertenecía al Rey de Navarra, Sancho el Fuerte.

Fue en esa época cuando el monarca la donó a la Iglesia de Pamplona reservándose el derecho de convocar a sus vecinos en caso de guerra.

Fue escenario de episodios bélicos en el curso de las guerras civiles entre 1453 y 1461.

Administrativamente perteneció como lugar libre al valle de Yerri hasta 1851, fecha en la que se separa al amparo de las reformas administrativas liberales.

Hasta entonces su gobierno se comprendía por turnos entre las casa vecinas, pasando tras la separación a ser Ayuntamiento propio y regirse por las normas locales.

La cercanía con Estella hizo que fuese escenario de numerosas batallas de las Guerras Carlistas, produciendose así en 1874 la famosa Guerra de Abárzuza.

El casco antiguo se asienta en un terreno regular por lo que el trazado de sus calles es recto, a lo largo de las cuales aparecen varias casas blasonadas, cruceros y plazas. Abundan los edificios antiguos como casas del siglo XVI, lo que indica la existencia de numerosos nobles.

La Parroquia de La Asunción, es de estilo Gótico-Renacentista, construida en 1522 aprovechando los muros de un antiguo edificio medieval. La Ermita de Santa Bárbara (1500) es una de las más antiguas, de estilo claramente Gótico.

El Monasterio de Iranzu es de estilo Cisterciense, cuya esencia se remonta a una Comunidad Benedictina, fue reconstruido por los ciudadanos de Abárzuza, y remodelado con bienes de los Palacios de Artajona y Arteaga. En el siglo XIII, gracias a las donaciones de los Reyes y Nobles el Monasterio llegó a poseer numerosos bienes y propiedades por casi todo el Reyno de Navarra, a mitades del siglo XV, sufrió las consecuencias de las guerras civiles, perdiendo así esas propiedades.

En 1839, los monjes se ven obligados a abandonar el Monasterio, pasando a manos del Estado, tras el abandono de más de un siglo, en 1945, se establece una comunidad de Teatinos que restaura el edificio y lo pone en pie. En 1942, es príncipe de Viana quien remodela y reforma toda la casa.

Su estructura es muy compleja y responde a las creaciones medievales, lo más destacable es el entorno elegido para su construcción.

MONASTERIO IRANZU

El Monasterio de Iranzu se levanta en un precioso y verde valle (Iranzu quiere decir «helechal») rodeado por las montañas de Yerri, en un bucólico y solitario paisaje a pesar de su proximidad con el Camino de Santiago y poblaciones importantes como Estella.

En este lugar existió un monasterio benedictino hasta el siglo XI. Un siglo después (1176) el obispo de Pamplona -Pedro de París- encomienda a su hermano Nicolás la refundación de un gran cenobio bajo la regla del Císter.

El Monasterio de Nuestra Señora de Iranzu es un cenobio cisterciense de gran valor medieval por la conservación de numerosas dependencias de los siglos XII, XIII y XIV.

Estuvo en funcionamiento hasta la Desamortización de Mendizábal, siendo abandonado poco después y cayendo en rápida ruina.

El estado que tenía este conjunto era lamentable antes de su restauración-reconstrucción acometida por la Institución Príncipe de Viana en 1942, porque tras el abandono sufrido por la Desamortización su estado era penoso, como queda atestiguado por fotografías expuestas en el actual monasterio.

Actualmente la vida monástica permanece en Iranzu de la mano de los monjes de la Orden de los Teatinos, que lo habitan y regentan.D

Centrándonos en la época medieval, el Monasterio de Iranzu conserva la iglesia, claustro, sala capitular y cocina, además de la Ermita de San Adrián que es el primitivo templo del monasterio cisterciense construido para garantizar el culto a la espera de la construcción de la gran iglesia definitiva.

No veremos en Iranzu formas románicas puras sino esa arquitectura típica del Císter de los siglos XII y XIII (mestiza de un románico tardío sobrio y un gótico incipiente) amén de otras partes ya claramente góticas pertenecientes a siglos posteriores.

Las formas suaves y redondeadas del románico pleno se truecan aquí por otras más menos amables: ojivas, aristas y puntas. Parece como si el rigor cisterciense quisiera acabar, incluso en la arquitectura, con las comodidades y bienestar material que criticaban de los cluniacenses, verdaderos promotores del románico.

Iglesia

Un ejemplo de arquitectura cisterciense lo tenemos en la iglesia de finales del siglo XII. Es un edificio de planta de tres naves, crucero no resaltado en planta, con cabecera tripartita y hastial planos.

El hastial occidental muestra una gran severidad y se articula mediante la fachada con desigual altura entre las naves laterales y la central, portada de arquivoltas apuntadas con crismón. Para la iluminación de la nave central del templo hay un óculo y finos vanos para iluminar las colaterales

El interior se articula mediante un alzado de arcos formeros apuntados y doblados sobre grandes pilares prismáticos y un segundo cuerpo de ventanas. El abovedamiento es con crucería

La cabecera de ábsides planos es fuente de gran iluminación pues en el central hay un gran rosetón con sencillas tracerías solares y debajo un trío de ventanales agudos de gran derrame interior.

Claustro

Desde la iglesia se sale al claustro que, como es preceptivo, se encuentra en el costado meridional.

Es una estructura que denuncia una construcción en varias fases y prolongado lapso de tiempo y es que las crujías norte y este son las más antiguas y se abren al exterior mediante ajimeces con arcos de medio punto rodeados por un arco envolvente apuntado con oculillo central.

Los maineles de estos ajimeces son columnas exentas y muestran una fisonomía todavía románica a pesar de que los motivos vegetales de los capiteles, sencillos y sobresalientes de la cesta, denotan un viraje a lo gótico.

Las otras pandas son ya completamente góticas y tiene la consabida estructura de arcos apuntados con tracerías de distinta geometría.S

La sala capitular es el habitual espacio acogedor de forma rectangular con abovedamiento de crucería cuyos anchos nervios se apoyan en ménsulas adheridas a los muros y sobre dos columnas exentas de fuste monolítico y capitel apenas tallado.

El acceso a esta sala capitular es lo «más románico» que encontramos en esta parte del monasterio de Iranzu.

La puerta de acceso es un sencillo arco de medio punto, pero está flanqueado por dos ventanales de arquivoltas baquetonadas de medio punto sobre jambas aboceladas y parejas de columnillas.C

Adosada a la esquina suroeste del claustro, la cocina es una de las partes más interesantes del Monasterio de Iranzu, especialmente su chimenea central.

Es una estancia que se puede considerar plenamente gótica y perteneciente al siglo XIII.

La citada chimenea, donde el fuego cocinaba las comidas y se expulsaba el humo es una estructura a modo de templete, de sección cuadrada cuyas cuatro caras tienes arcos apuntados.E

Primitiva iglesia románica que construyeron los cistercienses en este lugar. Es una pequeña iglesia de una nave con ábside de tambor, con ventana central y dos contrafuertes. En el interior este ábside tiene bóveda de horno apuntada y reforzada por tres nervios que apean sobre ménsulas.

Otras estancias del Monasterio de Iranzu

Casa Abacial

Conjunto situado en la parte suroeste del cenobio y muy alterado en reformas posteriores. Aún así parte de la estructura corresponde a época medieval. Forma un cierto ángulo con el pórtico de acceso al claustro.

Refectorio

El refectorio es una estancia rectangular que se abre al claustro por la panda meridional. Fue muy transformada en el siglo XVII

Cillería

Nave rectangular abovedada y con arcos fajones. Se halla en el costado occidental del claustro, junto a la Casa Abacial.

DONDE DORMIR


Casas Don Roque

Casa rural en Abárzuza con 8 plazas ( + 1 supletoria )

DON ROQUE CASA RURAL ABARZUZA